Blog de Alexis Baila-UNMSM 2010







sábado, 8 de diciembre de 2012

LA REVOLUCIÓN DE LOS ARTISTAS


Es importante hacerlo
quiero que me relates/tu último optimismo
yo te ofrezco mi última/confianza
aunque sea un trueque mínimo…”
Mario Benedetti

En el centro de Lima siempre ha habido un espacio donde cualquier persona era aceptada por el simple hecho de ser ella y querer expresarse, fueron catorce años los que duró el centro cultural “El Averno”, el arte, era el alimento y como diría Nietzsche: “No hay mejor artista que el que vive por su arte y su pan”. Creación, reconocimiento, tolerancia, consecuencia, disconformidad ante lo establecido se respiraban en aquel punto del jirón Quillca. Solo eso se necesitaba para poder entrar. El espacio era el encuentro de lo buscado sin pedirlo conscientemente, lo buscado no solamente en un lugar sino en cada calle del país. Existía música hecha por artistas que reciben de paga la atención, había sikuris que tocaban al Inti y la Pachamama, poetas con sus versos de amor y de cambio; grupos de rock que denunciaban a los políticos junto con voces en contra de una cultura política: clientelar, corrupta e inescrupulosa; se reunían los antitaurinos (que encendiendo velas ante el Cristo de la pieza) se preparaban para marchar hacia la plaza de Acho por un mundo sin sangre; habían jóvenes y viejos jóvenes que defendían tenazmente la huaca Puruchuco y todos los que visitaban el lugar jurarían hacer algo contra el Fujimorismo, Sendero Luminoso y el MRTA si intentasen volver. Cuántas veces se escuchaba: “CONGA NO VA” y “VAYAMOS A DEFENDER LO QUE NOS PARECE JUSTO”.

Los fulgurantes colores de los murales expresaban más que representaciones de la realidad eran emociones de un pequeño Perú. Un Perú que se reconoce pluricultural.  
En “El Averno” se estaba gestando una nueva sociedad ante un Perú que apremia porque se empiece a forjar. Esta sociedad no estaba siendo ideada por políticos o científicos, los pilares lo estaban construyendo los artistas. En la sociedad de “El Averno” no existían caudillos que eran elegidos en votaciones, habían líderes que tenían legitimidad y que además practicaban la redistribución y la reciprocidad, con arte, claro está. Aquí no existían clases sociales sino individuos, empero, individuos que se formaron dentro de esta incipiente sociedad con base en el respeto mutuo. No se tenía una ideología - venida de tierras lejanas con sus respectivas utopías - parecería que se estaban formando unas nuevas, por antonomasia, dentro de cada sociedad existen, aunque nos vendan que han muerto: están vigentes, tener una ideología no significa dogma quiere decir más bien: un conjunto de creencias que tiene cada persona sobre el mundo y el hombre, y orienta su conducta a ciertos valores aceptados como correctos. A partir de esto, cada individuo tiene una idea del hombre y del mundo así como lo que cree cabal, en ese sentido, significa libertad de pensar y de creer. Parecería que hoy estamos en contra de aquellas ideologías y utopías extrapoladas perpetuamente al país. No puedo decir que debamos de seguir pensando que las que tuvieron un arraigo mundial: estén vigentes, sean las más adecuadas para el País o si están aún en desarrollo; lo cierto, es la persistencia de “valores arraigados” perjudiciales para nuestra sociedad que con el tiempo y con los movimientos formados anteriormente, no han podido ser superados.

¿Quiénes son los llamados a construir estas nuevas ideologías o reformular las ya existentes de acuerdo a la realidad del país? Es la juventud, la historia nos ha demostrado que son los movimientos juveniles quienes han propiciado los grandes cambios a nivel mundial: un ejemplo es el “Mayo 68” francés (jóvenes que desde la reforma universitaria criticaron una sociedad conservadora y plantearon una visión de sociedad más libre y justa convirtiéndose en un gran movimiento político y cultural: las canciones de protesta del rock, el feminismo, el ecologismo, el hipismo, Antonio Cisneros, no fueron casualidad, todos tuvieron influencia de este suceso).
Tenemos el deber histórico de empezar a germinar (lo que El Averno, quizá, sin darse cuenta lo estaba haciendo) una nueva sociedad que vaya en contra de estos valores arraigados y que hoy son problemas visibles en el día a día por individuos gobernados por la indiferencia, la superficialidad, el bienestar individual, la frivolidad, la neurosis, el desasosiego, la conformidad, el atomismo, la moda, etc. Construir una distinta sociedad para construir nuevas institucionalidades, así es, nuevas organizaciones y estados, parecería que estamos ante el umbral de formarlo porque cada vez vemos la efervescencia de colectivos juveniles con distintas reivindicaciones y propuestas, pues, cada tiempo está gobernado por un espíritu epocal – como diría Hegel. Es la era de no vendernos simulacros, de empezar a juntarnos para encandilar un movimiento que se cuestiona lo que le circunda y no está conforme ante la injusticia, el racismo, la indiferencia, la falta de pluralidad, la corrupción, la contaminación ambiental, la discriminación sexual, el arte de la industria cultural y exige se funden nuevos valores y revalorar algunos que han sido excluidos por aquellos que dominan los medios de comunicación o la cultura de una sociedad en decadencia. Es el tiempo de que los jóvenes formen su propio movimiento y que dentro de la definición de revolución no se encuentre la frase: “Lucha armada”. Por el contrario, redefinir revolución teniendo en cuenta el respeto de ideas, nuevas estrategias de tomar el poder y nueva democracia; donde la política no signifique corrupción y mediocridad, sino un cargo decoroso para la comunidad practicada por honestos, honrados y sabios. Debemos construir nuevos mitos y acabar con los decadentes (¡de qué sirve la juventud sino es iconoclasta!), organizarnos y proponer un nuevo país donde tengamos verdadero voz y voto.
¿Se preguntan cómo empezaremos? Inicialmente: juntándonos, que no seamos átomos que terminan repelidos debido a su extremo voluntarismo (sucede por no organizarse) se debe construir una voluntad colectiva; luego: empezar a canalizar nuestros ideales en acciones con ideas que no repitan los errores del pasado y que refleje que hemos aprendido de los desaciertos; posteriormente: nuestras acciones deben tener un fin y debemos expresarlo, ¿cómo lo expresamos?, empecemos con el arte (es la mejor forma de poder llegar a todas partes). Un arte con esta nueva visión del mundo, de país, que tenga una nueva voz: política, cultural y social. Un arte inherentemente contestatario que sobrepase las fronteras locales, regionales y nacionales.
Los artistas manejan su propio lenguaje y saben cómo llegar a los corazones deseosos de un cambio para trabajar en un mejor mañana. Tomemos las calles con esta nueva voz, con este nuevo espíritu, “El Averno” ha sido un laboratorio, debemos de empezar a reproducirlo por todos los rincones donde haga falta: ¡Qué se abran mil Avernos y pintemos monumentos con estos nuevos valores!, porque como iconoclastas destruimos aquellos íconos que enarbolan una falaz independencia porque sabemos que estamos inmersos en un sistema que homogeniza a los hombres y acalla la voz de quienes (ciertos representantes) consideran personas de menor categoría. Nosotros nos damos cuenta y debemos tener una respuesta; por ello, debemos de formar un movimiento cultural que llegue hasta los recovecos más lúgubres y encienda la chispa de los peruanos para la creación de un país distinto, construir espacios que alberguen insólitas sociedades, organizaciones que propongan un país diferente (la reforma universitaria nos abre esta posibilidad) y enarbolar nuevos mitos: como la generación del Bicentenario (somos esa generación y tenemos del deber histórico de estar a la altura de la generación Centenaria como de cimentar mejores mundos posibles), formular diferentes utopías y construir una organización social que nazca desde las bases sociales donde su premisa fundamental sea la horizontalidad.
Por ahora, el centro cultural El Averno, ha cerrado sus puertas luego de albergar este inicio de querer cambiar las cosas y es seguro que ha calado en la mente y el corazón de las personas que alguna vez recorrieron sus paredes pintadas de esperanza, el sistema neoliberal ha ganado algunas batallas pero por el momento no ha ganado la guerra. Este espacio escondido de Quillca nos deja una enseñanza de lucha, sacrificio y esperanza para formar un deseable país. Y siempre recordaremos a las personas - que de seguro no les gustan que las mencione porque no son vanidosas - que fueran capaces de sostener el lugar durante mucho tiempo.  
A partir de aquel ejemplo, las nuevas generaciones deben despertar y organizarse para luchar por las grandes transformaciones: empezando por la revolución de los artistas. Autores que cuentan con pinceles, lápices, historietas, fanzines, esculturas, poemas, cuentos, guitarras, tambores, zampoñas, y su propio cuerpo para combatir guiados por nuevas ideas con un nuevo espíritu para un mejor futuro. Y quién sabe, el Perú es una sociedad matriz, tal vez, este flamante movimiento juvenil desencadene un movimiento mundial.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Epístola III


Los días se han vuelto terriblemente cotidianos, la idea intermitente de estar en el lugar adecuado y que aún así no llena el corazón explica el problema sin resolver del lienzo sin pintar aquel preludio de rombos naranjas. Piensa un poco, mira: ¿sabes qué ustedes tienen para elegir? Y ¿qué nosotros podemos poseer a quién quisiéramos? Deja de contemplar tus labios, escucha, ayer por ejemplo te decía muchas palabras que no entendías y yo seguía insistiendo tontamente en que puedas ver algo de mis tinieblas, mas, por otra parte, me alegraba tu miopía: nadie se merece poder ver a través de los ojos: es mejor no hacerlo – nunca intentes poner en tus pupilas una legaña de perro, me decía mi abuela. Es mejor que siga existiendo la posibilidad de la ilusión y que jamás se revele el engaño. Mirémonos ahora: tienes razón, ni yo sé qué estoy hablando, sin embargo, quería llegar a un punto. La posesión del ser: quizá, el inútil intento de amar lo que no se quiere: tal vez, cambiar el rumbo de la acera que se enmaraña hermosamente en un camino estéril: es probable. Vuelvo a pensar algo distinto sin importarme que haya ilación: hace un año subrayaba las materias que no me gustaban y tenía una excusa perfecta para no asistir hacia aquellos días dentro de cuatro paredes sin techo que rodeaban un árbol fantasmagóricamente anaranjado y simplemente me "llegaban", conforme mi cavilación anterior,  seguí avanzando en un rumbo diferente y me encontraba radiante debido a mi nueva estrategia. Hoy en día, reviso mis nuevas materias, ya no subrayo ninguna, bueno… solo unas cuantas, esas que tienen que ver con procesos y burocracias, es imposible que alguien pueda evitar que me salte capítulos: ni siquiera el amor lo lograría. Hoy, no me llega casi todo – es cierto. Pero quisiera mencionar (ya que tengo la oportunidad de decírselo a alguien que besa mis ojos cristalinos y conoce aquel aparato autista que habito en las mañanas) mi odio a unos estrafalarios cuatro pisos que se envuelven como un dragón rojo y desfasado en el cielo, y que cuyos órganos lo vuelven un sistema tan perfecto para la estupidez y la nostalgia. Lo siento, recordé lo anterior porque acabo de ver espirales de sangre en la pintura de Pollock, que apareció abruptamente en este jirón que une la superficialidad. Esto días se han vuelto inútiles y me sorprende que me quieras, es tan cósmico y esperanzador siempre el cariño, que aveces, salva. 
Última frase sin sentido, lo prometo, luego te escucharé sin decir palabra alguna hasta cuando estemos en casa y nos miremos frente a un espejo que despoja nuestras prendas. Me acaban de decir que he crecido, puedes creerlo.. por favor, escucha por última vez. Dicen que he crecido, y yo, me siento constantemente - esa constante que nunca tiene pausas – agachado, escribiendo en las aceras de la catedral, escupiendo blasfemias en sus rocas coloniales, tampoco puedo evitar la necesidad de caminar sin linderos en esta gran broma que me consume en un sueño ludopático  y entonces empiezo a recorrer lo único que amo y me hace sentir vivo, acertaste: un florilegio desgastado. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Epístola II-Amigo defensor




Las escaleras carcomidas para el descenso no eran la única dificultad que atravesábamos los buscadores de tesoros para la memoria, había también una flora y fauna agresiva del cerro – cosa que era comprensible, nosotros éramos los invasores. Tanto daño les han hecho en la ciudad que estos seres buscaron un refugio en las alturas. Cada paso era cauteloso y ofensivo para ellos, pero no quedaba más remedio que seguir, no había nadie que nos ayudara: ¿un guía o un dios Inca que se apiade de nosotros los occidentalizados? La neblina no daba respuestas.
Sentí el susurro de la oración de mi acompañante, que por cierto: amaba, sin discriminación alguna, todo lo que provenga de la categoría “Zoo”. 
¡Un momento!, la fauna implícitamente nos ha dado una advertencia – lo sé porque si damos un paso más seremos atacados, desbarrancados y posteriormente petrificados para convertirnos en parte de esta formación producida por el choque de placas continentales. Me lo dice la mirada de aquella gacela encubierta por el polvo olvidado de Lima. Estábamos perdidos, subimos en la mañana y todo parecía tranquilo, ahora en la tarde, cuando nuestra caja de memorias estaba llena con las palabras de aquellos que encontramos dormitando en las formaciones rocosas de la cima: nos asechaban con cada pisada, probablemente, el lugar donde se encontraban nuestros pasos siempre fue un sujeto sagrado y le habíamos faltado el respeto - hubiéramos dejado una ofrenda al "Apu" antes de subir, me decía. No había escapatoria, no nos iban a dejar ir con tan valiosa información.
No sé en qué momento un perro negro de raza altitudinaria nos mira fijamente, se acaricia entre las piernas de los que descienden, lame un regazo y se sintió tan próximo como condescendiente ante nosotros. Nos miramos fijamente, parecía reconocerlo, pero más lo sintió mi compañera. Creo que era la reencarnación de algún conocido nuestro, de algún querido mutuo o ¿será la hierbaluisa que se apiadó de nosotros? En todo momento era respetado, se abría paso del ultimátum – los agresivos agachaban la cabeza. Era flamígero, destellante, imponente, majestuoso y lindo aquel chusco perro negro con ojos de fe y penumbra. Nos protegió sin pedirlo, todo el descenso; luego, desapareció nuestro amado reencarnado, cuando ya nos encontramos a salvo en la faldas del cerro donde había una carretera para llegar a la ciudad. Los mencionados anteriormente, habían sido expulsados de manera voluntaria. Nos fuimos con nuestra caja de memorias con una nueva que no era de nostalgia sino de esperanza inesperada y alegría. Me hubiera gustado agradecerle tanto esfuerzo.
 Hoy me sigo preguntando qué será de nuestro defensor, ¿por qué lo hizo?, ¿y si fue un delirio producido por el calor de los 3000 msnm? Si fue así, ¡qué importa!, fue un sublime espejismo, lo que siempre recordaré que en el momento más necesitado: un perro extraño, se volvió prójimo.

domingo, 4 de noviembre de 2012

La poca imaginación, me cuenta mi amigo, la poca imaginación de aquellas personas que dedican poemas repetidos, versos ya dichos: ya no hay respeto para los que crean. Un poema, cuando ha sido dedicado a ella, es solo para ella, infinitamente ella, es como la providencia que llega al fin en un papel hecho de sal. No hay más dueña infinita de aquel Benedetti de aquel Pizarnik, no hay más dueña austral, y tampoco hoy día, en este mar.
Incauto, ¿sigues siendo perseguido por el viento del norte?

domingo, 21 de octubre de 2012

Pensamiento V

Es ineludible, la certeza que se tiene luego de escudriñar horas y horas, de rumiar siguiendo las estelas en el asfalto: nunca comprendió el cuadro, incluso miro y me repela, todas aquellas, que dicen que saben comprender cuadros (sus reivindicaciones son solo una moda). Solo hay un camino, un solo túnel; pero, esto no lleva a la desesperanza (al contrario) hay amor a la esperanza, porque en algún momento vendrá ella y no se llamará María, seguro tendrá un nombre con aroma de junto y capulí. Solo espera sin esperar, tranquilo con un cigarrillo: y no seas fantasmagóricamanete Castel, estúpidamente Castel.

(Mensaje de un caminante a un incauto)

domingo, 7 de octubre de 2012

Sin regreso

Recordando a Cisneros, una copa
¡Qué gane Chavez!, otra copa
Nostalgia, una copa
Canela, chica canela, otra copa
Quieres volver (siempre sin aviso) maula, ante el agua caliente de azúcar y clavo de olor
Se acabaron las copas
quedan solo los silencios y la madrugada
quedamos solos en un encuentro sin aviso
y yo ya había acabado mi té
Prosigo, prosigues
Suena la acera y pide que siga caminando
Desde hace muchas noches ya, tantas que no me acuerdo
Ya no hace falta la canela para el té de vigilia.
Te vas, me fui antes
y aún quieres volver

pero




yo

ya no vuelvo.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Pensamiento IV

Oxímoron, palabra que define, en estos días, los vericuetos mal tomados por seguir una acera falaz. La vida es una gran broma, al unísono exclamamos; pero... pero, Borges nos dice que hay un punto donde converjen todos los puntos, ¡ah, cuidado!, que si lo encuentras, ver todo lo que ya existe en el universo nada más te podría sorprender, tal vez, en ese momento, deberíamos aprender a reír. Oxímoron, oxímoron, mejor olvida ese nombre y sé como el catoblepas que vive para dedicarse a las líneas dibujadas en la acera y no para la acera misma. Hoy, hay una luz oscura en casa donde te quiero cuando ya no te quiero, donde escribo cuando no escribo, donde sueño sin soñar, donde pongo el dedo en la herida abierta sin que me duela, donde la realidad es irreal y no dejo de pensar en el zahir... Oxímoron... ¡Oxímoron! Tengo una soledad escoltada y una felicidad desolada.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Momento

Debemos de pensar que siempre son los momentos sencillos donde se es feliz infinitamente, esos, donde no se piensa en el mañana. Nada mejor en estos momentos que los recuerdos sencillos de eucaliptos y de cascadas, siempre dije que eras mi preludio a la soledad, una soledad bienvenida porque se es feliz cuando camino en la llovizna de madrugada con algo de musarañas en los zapatos, cascabeles en el aire y el humo diáfano descubierto por los focos coloniales. Terminada está en mi computadora tus líneas, solo es cuestión de tiempo, no sé cuando, para que lleguen a ti. Por ahora, se prende la luz de una puerta extraña y me voy a caminar en una calle adornada por el jardinero que espera el rocío en el lugar donde se esconde el tiempo y algún sueño. Él y su rastrillo saben que el porvenir no importa, pues, sabe bien que las hojas marchitas llevadas por el viento vuelven a brotar en algún momento en los árboles y los botones se desenvuelven poco a poco mientras se va adentrando en el jardín.

lunes, 10 de septiembre de 2012

LLAMADA EQUIVOCADA


-¡Señorita, tengo una queja!, hace tiempo que he despertado de un sueño y la realidad es muy cruel, ¿qué puedo hacer?

-Joven, lamento comunicarle que usted despertó al mundo real.

-Lo sé, ¿hay alguna forma de cortar ese servicio y volver a un estado onírico?

-Lamento comunicarle que solo tenemos dos soluciones. La primera y la más cercana es a través del sueño cotidiano. Esto, por lo menos, le permite alejarse del duro camino llamado vida por algunas horas. La segunda solución, aunque drástica, es el sueño eterno, pero yo le recomendaría que opte por la primera es de corta solución, pero trae consigo la oportunidad de, al despertar, poder seguir viviendo este camino lleno de injusticias y desacuerdos.

-Entonces, tenemos un plan A y un plan B, pero todas las compañías donde se reciben quejas, siempre tienen un plan C. ¿Ustedes no lo tienen? El primero, ese soñar cotidiano, ya me cansé de él, duele mucho más ver el alba que no soñar. Si no hay plan C, optaría por el B.

-Un plan C podría ser la locura o la amnesia, pero, ¿cómo podría lograr uno, por lo menos, de aquellas dos opciones?

-La locura me gusta más que la amnesia, porque aparte de soñar me gustan los recuerdos (es como volver a tener el olor del eucalipto entre mis dedos), ¿la locura es más duradera que el sueño cotidiano?

-Yo creo que sí, porque en el sueño cotidiano uno sabe que en cualquier momento tiene que despertar, por más que al pasar de las horas sigan allí las ilusiones presentes del sueño aquello; pero la locura es un sueño constante, es más, ni sabes que esos sueños son parte de tu vivir y toda la vida es como una profunda irrealidad además que podrías disfrutar de la sinrazón y creer que lo llamado imposible es lo real.

-Me estoy convenciendo en adoptar el plan C de su servicio, pero debo de preguntarle algo importante para poder adquirirlo: ¿Cuánto cuesta?, y dígame: ¿Tiene ofertas y promociones?

-El costo es un poco elevado, pero le garantizo la tranquilidad. Sería el resto de lo que queda de su vida. La promoción que le ofrecemos es que nunca más tendría que preocuparse por el mañana, lo cual le traerá la paz tan querida por usted, creo que con esa promoción la oferta está de más.

-Yo pensé que me cobraría la razón y me pide el resto de mi vida, entonces ¿qué lo diferencia del sueño eterno?

-Es cierto, para usted sería la razón. Pero para nosotros sería el resto de su vida ya que, precisamente, estaría, para nosotros, muerto en vida. Como dicen algunos: El hombre sabe y garantiza estar viviendo porque goza de la razón. Si opta por el plan C y ya no tendría razón, ¿podría llamarle vida al movimiento involuntario de su organismo?

-Entonces si decido la locura sin mi razón para soñar el tiempo sobre esta tierra ¿sería un muerto en vida?, pero el soñar con la locura constante siempre pensé que se llamaba vivir. ¿Está segura que esas son las reglas de su compañía? Yo siempre he contratado la compañía "Tarjeta Azul" porque me gusta el azul por ser sublime, pero me atreví a preguntar por la "Tarjeta Naranja" porque su voz me había atrapado por el teléfono.

-Joven, lamento comunicarle que tal vez esté equivocado. Yo no atiendo llamadas por teléfono y algo más. Al tipo de locura al cual suelo referirme es a la enfermedad cuyos llamados psiquiatras le han asignado ese nombre a la locura: a la cual usted se refiere, es a la característica neta del ser bohemio. Esa locura el artista la elige, mas no escapa de su realidad del todo, ya que si fuera así, usted no estaría presentando esta queja.

-Entonces: ¿Cómo puedo hablar con usted? ¡Así que usted se refería la demencia!, yo me estaba ya haciendo la idea de optar por la locura. Ahora incluso parece que mi queja ya no tiene fundamento, creo que he vuelto a despertar: ¡cómo duele el alba! Y creo incluso, que sigo con el servicio de la Tarjeta Azul.

- ¡Ja!, pero el naranja trae alegría, entusiasmo, el naranja trae tranquilidad: gracias al color naranja podría descargar toda esa energía negativa que ha dejado que invada su vida.

-Aún así su servicio no me convence, por el momento, seguiré con mi anterior servicio, parece que me he equivocado de quejarme con la compañía. Así fue, debo de quejarme con la Tarjeta Azul, hay un descuento por enajenaciones que, de cuando en cuando, utilizo y me regala aquella compañía. Seguiré anonadado por esos productos que hacen que viaje al Olimpo donde Nietzsche reniega con razón de Sócrates. Por otra parte, cuando esté listo o harto de mis viajes a lo ajeno, optaré por la gran broma de su Tarjeta Naranja, es decir, cuando aprenda a reír como el Mozart de aquel teatro llamado: “Solo para locos”, donde la entrada cuesta la razón.

-Es posible que llame de nuevo cuando aprenda a reír, pero dígame antes: ¿cómo puedo hablar con usted si no contesta teléfonos y yo puedo escuchar su voz?

-Tal vez al leer estas oraciones imagina mi voz. Su "locura" elegida, quizá, sea la causante de aquella incógnita.

-Su voz me ha atrapado como ese eucalipto que recuerdo cuando sueño, y es que tal vez, no estoy hablando con usted simplemente me estoy imaginando la voz de aquella que fue mi sueño en un mes lejano y desierto. Es decir, ya estoy soñando despierto, y es que en este momento acaba de llegar a la puerta de mi casa una nueva manera de enajenarme debido a la cortesía de la Tarjeta Azul.

-Lo que me parece es que la compañía Tarjeta Azul le ha ofrecido su alternativa de producto como una solución de corto plazo. Como trasfondo de esto, yo creo que más quejas tendrá a futuro si sigue tan fidelizado con esta empresa. Soñar despierto no es una solución que siempre servirá, más aún si son sueños que, tal vez, no haya intentado que se vuelvan realidad.

-No tengo otra alternativa aún no llego a la locura y tampoco he aprendido a reír. Espero volver a encontrar tu voz la próxima vez que llame. En este momento hay una llovizna que me habla y me pide caminar con lo que me queda de los productos de mi paquete recién llegado. Esta noche me despido, colgaré el teléfono y usted guarde sus ondas acústicas.

-Confío en que el aprender a reír llegará pronto. Trabajaremos en un nuevo producto inspirado en la necesidad de clientes como usted. Esperamos su llamada.


Él corta el teléfono y ella deja de sonar.



Autores: Dalma Llamoja y Alexis Baila




domingo, 9 de septiembre de 2012

SÁBADO, 6:30PM



La balanza se inclina hacia lo inevitable, hacia lo no deseado para una vida de jardinero, como hoy día por ejemplo, en las cuatro mesas de caoba unidas y reunidas: las discusiones y los panfletos eran la crema del café (un café embriagantemente dulce; meloso, brillante, empalagoso, falaz -lo dirá cronos-) mientras algunas almas perturbadas gritaban libertad todos los cuerpos presentes tenían caras cansadas; caras algunas,crédulas; caras de la mayoría, incrédulas; ¡solo una era linda!.. todas gesticulaban preocupadas. Cambio de dirección mi mirada hacia un cuadro de un Marx banalizado y una figura de Da Vinci que me mira desdeñoso y melancólico, Marx no tiene esperanza porque grita hasta el hartazgo no ser marxista mientras él mira a un grupo que dicen que lo son y no. Baudelaire estaba escondido y se ríe: ve a caminar, tus flores ya se  las llevó el mes que pasó.
La balanza se inclina hacia lo inevitable en estos días donde el lápiz, tan hermoso, me mira lagrimeando. Los próximos meses son decisivos: me dice la nube gris; pero debo de dejar de pasar las horas: solo un ratito, para ver las hojas en el suelo que están siendo acumuladas por los rastrillos. El jardinero municipal, tan feliz él, ve los brotes de la primavera en su cuna de niño recién regada. Me gusta su uniforme verde. Odio la primavera. Ya no sé dónde estoy y dónde te encuentro. Camino en una senda cuyo nombre es de alguna construcción de abejas, entro sin pensar en una de sus puertas extrañas: todo es tan infinito bajo el neón, todo es tan tierno cuando las palabras son lanzadas al viento y, yo, no me convenzo... Evoco: heterodoxia. Pienso: ¿Qué serán de mis versos maltrechos?, andan siendo pintados sin substancia. Escribo: vengan y no la piensen tanto... ¡seres iconoclastas!

MANUAL DE INSTRUCCIONES- CORTÁZAR

I

La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la  masa  pegajosa  que  se  proclama  mundo,  cada  mañana  topar  con  el paralelepípedo  de  nombre  repugnante,  con  la  satisfacción  perruna  de  que todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor  de  la  misma  pasta  dentífrica,  la  misma  tristeza  de  las  casas  de enfrente,  del  sucio  tablero  de  ventanas  de  tiempo  con  su  letrero  «Hotel  de Belgique». Meter la cabeza como un toro desganado contra la masa transparente en cuyo  centro  tomamos  café  con  leche  y  abrimos  el  diario  para  saber  lo  que ocurrió en cualquiera de los rincones del ladrillo de cristal. Negarse a que el acto  delicado  de  girar  el  picaporte,  ese  acto  por  el  cual  todo  podría transformarse, se cumpla con la fría eficacia de un reflejo cotidiano. Hasta luego, querida. Que te vaya bien. Apretar  una  cucharita  entre  los  dedos  y  sentir  su  latido  de  metal,  su advertencia sospechosa. Cómo duele negar una cucharita, negar una puerta, negar  todo  lo  que  el  hábito  lame  hasta  darle  suavidad  satisfactoria.  Tanto más simple aceptar la fácil solicitud de la cuchara, emplearla para revolver el café. Y no que esté mal si las cosas nos encuentran otra vez cada día y son las mismas. Que a nuestro lado haya la misma mujer, el mismo reloj, y que la novela  abierta  sobre  la  mesa  eche  a  andar  otra  vez  en  la  bicicleta  de nuestros  anteojos,  ¿por  qué  estaría  mal?  Pero  como  un  toro  triste  hay  que agachar  la  cabeza,  del  centro  del  ladrillo de  cristal  empujar  hacia  afuera, hacia  lo  otro  tan  cerca  de  nosotros,  inasible  como  el  picador  tan  cerca  del toro.  Castigarse  los  ojos  mirando  eso  que  anda  por  el  cielo  y  acepta taimadamente su nombre de nube, su réplica catalogada en la memoria. No creas  que  el  teléfono  va  a  darte  los  números  que  buscas.  ¿Por  qué  te  los daría? Solamente vendrá lo que tienes preparado y resuelto, el triste reflejo de  tu  esperanza,  ese  mono  que  se  rasca  sobre  una  mesa  y  tiembla  de  frío. Rómpele  la  cabeza  a  ese  mono,  corre  desde  el  centro  de  la  pared  y  ábrete paso. ¡Oh, como cantan en el piso de arriba! Hay un piso de arriba en esta casa,  con  otras  gentes.  Hay  un  piso  de  arriba  donde  vive  gente  que  no sospecha su piso de abajo, y estamos todos en el ladrillo de cristal. Y si de pronto  una  polilla  se  para  al  borde  de  un  lápiz  y  late  como  un  fuego ceniciento,  mírala,  yo  la  estoy  mirando,  estoy  palpando  su  corazón pequeñísimo, y la oigo, esa polilla resuena en la pasta de cristal congelado, no todo está perdido. Cuando abra la puerta y me asome a la escalera, sabré que  abajo  empieza  la  calle;  no  el  molde  ya  aceptado,  no  las  casas  ya sabidas, no el hotel de enfrente; la calle, la viva floresta donde cada instante puede  arrojarse  sobre  mí  como  una  magnolia,  donde  las  caras  van  a  nacer cuando  las  mire,  cuando  avance  un  poco  más,  cuando  con  los  codos  y  las pestañas y las uñas me rompa minuciosamente contra la pasta del ladrillo de cristal,  y  juegue  mi  vida  mientras  avanzo paso a paso para  ir  a  comprar  el diario a la esquina.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

PIE DE MANZANA


El aire corta los labios en la ventana del bus de venida y de ida
ella espera la mirada condescendiendente de algunos
modula la voz antes de entrar
no falta de vez en cuando pelearse con el cobrador  
aunque la mayoría es indiferente y leen las líneas dibujadas por los carros
Ella habla:
Una moneda, solo una moneda, máximo una moneda mediana y dos pequeñas
Ella canta:
Es mi hija, anda abstraída en una cama donde el dinero del pie de manzana no alcanza, pero sueña sin cerrar sus ojos negros, solo cubre sus pestañas, sus cabellos castaños
Le debo algo y por eso entro a cada teatro de cuatro ruedas raudas de avenidas Arequipas
Soy la más hábil malabarista
camino dentro del bus aunque este salte abrupto en el asfalto a 60 km por hora
Solo una moneda, máximo una moneda mediana y dos pequeñas

Ella tiene corazón de manzana
me lo dijo en un huayno
yo la entiendo,
la sopló ese tipo que luego encontré cantando carnavales
yo andaba abstraído también a pesar que en esa noche andaba con ella
yo la entiendo,
lo dice entre el sonido del motor
yo lo recuerdo,
la pinto en el techo de señales mal pintadas

Ellas tienen corazón de manzana.

jueves, 14 de junio de 2012

Cadáver exquisito I

Desde las luchas
hasta las decepciones,
la mutua comunidad
en nosotros perdurará.

¿Durará?, me lo pregunto,
en este ir estéril
a un infinito sin sentido
pero seguirá, seguiré
porque un solo instante de risas
entre amigos hasta el alba
es la felicidad eterna.

¿Eternidad?, lo pienso mucho,
día a día que perdía
los restos de amistad y amor
que me acompañaron y
después de un tiempo me olvidará.

A pesar de las dudas, los temores, las decepciones...
seguimos esperando que acabe la noche
y las letras se prolonguen,
pensando en el siguiente instante,
comprobando,
con una gota más
con un abrazo más
con un verso, inútil, más
que en lo sencillo está lo interminable.

Uno de algunos: soneto y autor.
Miguel, Alexis, Gino, Alexis.

viernes, 25 de mayo de 2012

AURA Y CAMISAS


Para mí,
eres tierra confusa
de la que todos hablan
y nadie quiere sembrar.
Aquella que espera impaciente sencillo y sincero arado,
innecesario quizá para vos.
Pero; aún así, tenazmente,
quiero caminar
entre tu polvo
entre tus piedras.
¡Polvo y piedras!
Tierra: diáfana, pura, incomprendida, especulativa, falaz, maoísta.
¡Es verdad!
Cierto acaso?
qué importa.

Aquellos surcos innecesarios
no minan tu sonrisa
esos surcos con huellas invisibles
no han sollozado
la mirada transparente de tus ojos negros.

Sonrisa infinita,
aura infinita
que rodea tus camisas
Camisas,
que envuelven tu cuerpo rojo
delineando tu figura
de mágica revolucionaria,
mientras yo,
incauto,
trato de descubrir quién eres
sin importar el resultado
Transitas pensativa
entre subrepticios subversivos,
entre cantos a enajenados.
¡Es verdad!
Cierto acaso?
qué importa.

Sin comprenderte
y sin esperanza de lograrlo
quiero encontrarte
en esa búsqueda sublime
de un inútil tal vez
entre nuestros abismos
que más que reales son mentales
que más que real
me gustaría imaginarte entre besos y vacíos
Al final,
sin importar lo que digan
sin importar lo evidente
sin importar la mirada ausente de ti misma
quiero caminar a tu lado
en la cantera azul sin dueño.


domingo, 15 de enero de 2012

AURORA ROJA

Creo visualizarte inútil
A lo lejos y estoy cerca,
Parece sangre, ¿será sangre?
Es una mancha
Se dilata lenta e inconstante
Desde la Antártida hasta el Ártico
Avanza poco a poco… pero avanza.

Tu flor amerindia
Grita subrepticios revolucionarios,
Parece roja la mancha
No es sangre, no es viscosa
Es aurora, pero roja
¡No lo creo!, ¿es roja?
Ella cree

El aroma de pimienta
Recorre por tu frente escabrosa:
Es el perfume de los mudos,
Es el hálito de “un uno”,
Es el halo proletario
O mejor el viento de todas las sangres

El viento, el viento huele a molle,
El aire transporta gritos,
La tierra suda,
El agua sabe a lágrimas,
El sol… ¡ah!, el sol
Quema esperanzas, pero no todas.

Una ilusión recorre la tierra indígena,
Quiere su tierra.
Cómo antes, ¡qué sea cómo antes!
Sin fronteras
Solo conservemos la lengua heredada,
¡Qué nos una! – grita un uno –
¡Cómo antes, qué sea cómo antes!

La Pachamama escucha,
¡al fin tiene fuerzas!
Asesina a Dios… legítima Diosa,
recupera los andes.
Ellos vienen con ella ¡no lo creo!
¡Ellos vienen con ella!
Son tantos que les diré “un uno”
César mata a los heraldos,
Ernesto mata los fusiles,
Víctor vuelve a cantar,
Todos lo escuchan
las Huacas ayudan
Y contemplan la hora

¡Es roja!, ¡no lo creo!
¡Sí, es roja!
Ella cree
Es aurora, pero roja

Un nuevo espectro recorre mi tierra
La envuelve cándida
Y se posa,
Es roja
Es flamígera y fulgurante,
Es un uno
Son un uno
Latinoamérica.
2/10/11