Los días se han vuelto terriblemente cotidianos, la idea intermitente de estar en el lugar adecuado y que aún así no llena el corazón explica el problema sin resolver del lienzo sin pintar aquel preludio de rombos naranjas. Piensa un poco, mira: ¿sabes qué ustedes tienen para elegir? Y ¿qué nosotros podemos poseer a quién quisiéramos? Deja de contemplar tus labios, escucha, ayer por ejemplo te decía muchas palabras que no entendías y yo seguía insistiendo tontamente en que puedas ver algo de mis tinieblas, mas, por otra parte, me alegraba tu miopía: nadie se merece poder ver a través de los ojos: es mejor no hacerlo – nunca intentes poner en tus pupilas una legaña de perro, me decía mi abuela. Es mejor que siga existiendo la posibilidad de la ilusión y que jamás se revele el engaño. Mirémonos ahora: tienes razón, ni yo sé qué estoy hablando, sin embargo, quería llegar a un punto. La posesión del ser: quizá, el inútil intento de amar lo que no se quiere: tal vez, cambiar el rumbo de la acera que se enmaraña hermosamente en un camino estéril: es probable. Vuelvo a pensar algo distinto sin importarme que haya ilación: hace un año subrayaba las materias que no me gustaban y tenía una excusa perfecta para no asistir hacia aquellos días dentro de cuatro paredes sin techo que rodeaban un árbol fantasmagóricamente anaranjado y simplemente me "llegaban", conforme mi cavilación anterior, seguí avanzando en un rumbo diferente y me encontraba radiante debido a mi nueva estrategia. Hoy en día, reviso mis nuevas materias, ya no subrayo ninguna, bueno… solo unas cuantas, esas que tienen que ver con procesos y burocracias, es imposible que alguien pueda evitar que me salte capítulos: ni siquiera el amor lo lograría. Hoy, no me llega casi todo – es cierto. Pero quisiera mencionar (ya que tengo la oportunidad de decírselo a alguien que besa mis ojos cristalinos y conoce aquel aparato autista que habito en las mañanas) mi odio a unos estrafalarios cuatro pisos que se envuelven como un dragón rojo y desfasado en el cielo, y que cuyos órganos lo vuelven un sistema tan perfecto para la estupidez y la nostalgia. Lo siento, recordé lo anterior porque acabo de ver espirales de sangre en la pintura de Pollock, que apareció abruptamente en este jirón que une la superficialidad. Esto días se han vuelto inútiles y me sorprende que me quieras, es tan cósmico y esperanzador siempre el cariño, que aveces, salva.
Última frase sin sentido, lo prometo, luego te escucharé sin decir palabra alguna hasta cuando estemos en casa y nos miremos frente a un espejo que despoja nuestras prendas. Me acaban de decir que he crecido, puedes creerlo.. por favor, escucha por última vez. Dicen que he crecido, y yo, me siento constantemente - esa constante que nunca tiene pausas – agachado, escribiendo en las aceras de la catedral, escupiendo blasfemias en sus rocas coloniales, tampoco puedo evitar la necesidad de caminar sin linderos en esta gran broma que me consume en un sueño ludopático y entonces empiezo a recorrer lo único que amo y me hace sentir vivo, acertaste: un florilegio desgastado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario