Estoy dibujando tu recuerdo inútilmente,
estoy pintando tus ojos negros en un cuadro
Un cuadro, perdido en la inmensidad del vació, con pincel y barro
Estoy moldeando tu figura con arcilla de forma delicada
y mi tacto está siendo guiado con el recuerdo de tu cuerpo,
tantas veces recorrido por mis manos.
Que se posaron en ti con estilo delicado, apasionado y amoroso
Tu piel blanca y primorosa son las rememoraciones
de mi respiración cuando mis labios recorrían tu cuerpo
y mis manos te siguen moldeando con arcilla.
Mis dedos, cada uno de los diez, tocaron con sus yemas:
tu rostro, tus labios, tus piernas, tu final, tus caderas y tus pechos.
Tu final tan suave y virgen fue mi perdición aquella noche y muchas noches contigo y sin ti.
Aún mis dedos, mis manos, mi respiración y mi mente
Te recuerdan y te evocan en esos días que...
me consume la soledad y veo imágenes en la oscuridad,
donde vuelvo a dibujar tus ojos negros, tu rostro, tu cuerpo;
con un pincel consumido, con manos desgastadas, con barro y arcilla;
pero con un recuerdo intacto, perenne y fuerte.
Trato de dibujarte, mil veces en las noches, aunque viva en insomnio
y sueñe sin dormir que aún te tengo.
Te trazo inútil mil veces más,
para perder al fin, tu recuerdo virgen, en la inmensidad del vacío,
en la oscuridad del amor perdido.