Para mis verdaderos e inmortales amigos
Los quiero
Hasta un nuevo hasta pronto entrañables amigos
Emprendo mi viaje por allá donde encuentre esperanza
en ese lugar donde sane mi espíritu y mi cuerpo
a la mar
a la mar
se fue por manzanas
al andar
al andar
se volvió carpintero
siempre quiso ser jardinero
más allá
más allá
aquisito no más se volvió artesano
cerquita no más está
no crean que no nos volvimos a ver
ahí nos volvimos a encontrar
en el camino que siempre conocimos
Sí, aquisito no más era
.
.
.
descifraron los pasos?
el camino?
Sabes bien que lo haríamos
!Aquisito no más!
entonces fueron los de nunca
entonces fueron los de siempre.
16/03/2015
2 comentarios:
Entonces fueron los de nunca
entonces fueron los de siempre.
Un abrazo, Alexis. Gracias por la amistad y el tiempo. Lo demás queda entre nosotros.
Erick Abanto López.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día;
Rabia, rabia, contra la agonía de la luz.
Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa,
porque sus palabras no ensartaron relámpagos
no entran dócilmente en esa noche quieta.
Los buenos, que tras la última inquietud lloran por ese brillo
con que sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde
rabian, rabian contra la agonía de la luz.
Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera
y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino
no entran dócilmente en esa noche quieta.
Los solemnes, cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante
cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse y arder como meteoros
rabian, rabian contra la agonía de la luz.
Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo
maldice, bendice, que yo ahora imploro con la vehemencia de tus lágrimas.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
Rabia, rabia contra la agonía de la luz.
DYLAN THOMAS
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